Las corregudes de joies es un acto de gran tradición de la huerta valenciana. Tienen una antigüedad documentada de unos ciento sesenta años, aunque probablemente se remonten más en el tiempo, consolidándose como una de las manifestaciones culturales más singulares de la región.
Históricamente, estas carreras se venían realizando en los pueblos y pedanías de Valencia, aunque también se celebraban en la Alameda de la propia ciudad de Valencia con motivo de la feria de julio. En los últimos cuarenta años, se han celebrado en la pedanía de Pinedo de manera altruista, sostenida únicamente mediante el soporte de la comisión de fiestas del pueblo, además de colaboradores y empresas patrocinadoras, entre las que destaca el propio Ayuntamiento de la capital, la Autoridad Portuaria de Valencia y el Servicio Marítimo de Valencia. Esta festividad está declarada como Fiesta de Interés Turístico Provincial desde 2022 por la Generalitat Valenciana.
La competición: Tradición y destreza sobre la arena
La competición se desarrollaba a lo largo de un trazado de unos setecientos metros, en carreteras de tierra de la huerta, donde los mismos labradores, convertidos en jinetes, montaban las caballerías sin silla, vestidos a la manera tradicional valenciana (saraguells), camisa atada a la cintura, pantalones arremangados y alpargatas de esparto.
El peculiar premio al jinete ganador era la “Joia”, que consiste en un pañuelo de seda para el caballo ganador y otro para el jinete. En la actualidad, estas carreras han desaparecido casi por completo, excepto en Pinedo, donde se siguen celebrando con gran éxito en el amplio arenal de su playa.
Apoyo institucional de la RAECY
Invitados por el capitán Manuel Mocholí, secretario de la Junta Directiva de las Corregudes, un grupo de capitanes de la delegación de la RAECY en la Comunidad Valenciana colaboramos activamente con la difusión de esta tradición centenaria.
Nuestra delegación asistió el viernes 14 de agosto a la emocionante final de la prueba y a la posterior entrega de premios, concluyendo la jornada con una magnífica cena de hermandad a orillas del mar, reforzando así el compromiso de nuestra institución con la preservación del patrimonio histórico y cultural valenciano.